Ma Vida

Vicente
Blasco Ibañez


Escritor, periodista, político, republicano...

 

Vicednte Blasco Ibañez

 



Fecha de Nacimiento Valencia, calle Jabonería Nueva, 1867
Fecha de la Muerte Mentón, madrugada del 03 enero 1928
 

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En 1883 colabora con Lo Rat Penat en su almanaque con una narración en valenciano, La torre de Boatella, y en 1884, lo hace con la narración, Fatimah, 1884.

El novelista cosmopolita. A la edad de dieciseis años, se matricula en la Facultad de Derecho en la universidad de Valencia, en la cual se licenció en derecho en 1888.

Se inició como periodista en las páginas de una publicación antimonárquica "La Bandera Federal", semanario distribuido gratis en la Nación Valenciana y fundado por el propio Blasco en 1889, cuando contaba veintidós años. Se trataba de una publicación del republicanismo federal más radicalizado.

En 1890 viaja a París, poniéndose en contacto con la narrativa francesa del naturalismo.

Posteriormente, el 12 de noviembre de 1894, fundó el diario, 'El Pueblo', "diario republicano de la mañana . Allí, durante años, publicó cientos de artículos, utilizando este diario a menudo como plataforma para sus ideologías políticas. Por otra parte, la censura de la Restauración, secuestró el periódico y le llevó a comparecer en sucesivos consejos de guerra. Uno de ellos le llevó a la prisión de San Gregorio, viejo convento del centro de Valencia.

Su etapa más valenciana, 1894-1898, fue la más rica en artículos y la más comprometida. Dedica entonces toda su energía, que era mucha, al republicanismo federal revolucionario. Llegó a crear su propio partido, Partido de Unión Republicana Autonomista, y que perduró hasta la guerra civil. La corriente llamada, "Basquismo", fue el sector más  vivo del republicanismo valenciano de la época.

En 1896, fue arrestado por sus actividades políticas y condenado a dos años de trabajos forzados.

Posteriormente, entre 1898-1907, fue diputado en las Cortes en el Parlamento Español, por el Partido Republicano.

Su prestigio como orador, más mitinero que parlamentario, fue creciendo, así como su fama de escritor y periodista.

En 1910, abandona España y confiesa. "Yo nunca he sido un político al uso. Yo he sido un agitador, un romántico, y lo seguiré siendo".

A finales de octubre de 1919 se embarca rumbo a Nueva York, en compañía de Elena Ortúzar, gran dama chilena y su amante de muchos años, y comienza una exitosa gira . La fogosidad expresiva de Blasco convenció al público. Recorrió triunfante todo el país, como no lo había hecho nunca ningún escritor valenciano, español ni europeo.

En Los Ángeles trató con los directivos de la MGM proyectos para el cine. El primero fue la superproducción, Los cuatro jinetes, con Rodolfo Valentino como protagonista. Después vinieron más películas, siempre melodramáticas, como era el gusto popular de la época, cabe destacar, Sangre y arena, con Rodolfo Valentino, o Entre naranjos, con Greta Garbo.

Desde Estados Unidos, hizo una visita a México, donde conoció bien al presidente Venustiano Carranza y los conflictos y miserias de los años de la revolución, de esto resultaría una serie de artículos para el New York Times, y un libro titulado, El militarismo mejicano, que hizo muy poca gracia a los aludidos.

De vuelta a casa le obsequiaron con una semana de homenajes, en la cual, el alcalde de Valencia, en una proclama decía, “Vuelve como un héroe de la Antigüedad, aclamado por todos los pueblos, investido con los trofeos de la más fulminante victoria que el mundo ha dispensado a un literato valenciano”.

A pesar de estar presente en la llamada, Generación del 98, nunca estuvo incluido en ella.

Después de pasar por Cuba, con más convites y homenajes, Blasco Ibáñez regresa a Francia, a Niza, en el verano de 1920.

En 1924., un grupo de exiliados de Primo de Rivera lo convencieron de que era necesario intervenir con la palabra y con la pluma. Publicó el panfleto, Una nación secuestrada, que fue distribuido clandestinamente por toda España. A causa de ello, hubieron campañas de difamación contra Él en la prensa española, además de algunas medidas de persecución oficial; la policía registró su domicilio familiar en Valencia, detuvieron a su hijo Sigfrido, decretaron el secuestro de sus bienes y la desaparición de todo signo público con el nombre del novelista.

Poco después moría su mujer, y tampoco acudió al funeral. Hacía años que no mantenía ningún tipo de relación con ella, puesto que en un principio vivió continuas aventuras y después mantuvo una abierta relación con Elena Ortúzar.

Más tarde con el folleto, Lo que será la República Española, una especie de testamento ideológico, cerró definitivamente su ciclo dedicado a la política.

A finales de 1927 pasó unos días en París, para participar en un homenaje a Victor Hugo (“Yo declaro que siento por él una adoración casi mística”, afirmó).

En Fontana Rosa, el nombre de su finca en Menton-Garavan, cerca de Montecarlo, Blasco encontró por fin el lugar perfecto para instalarse definitivamente, era una villa enorme, además compró la casa vecina, amplió el parque, construyó una biblioteca, un pabellón como cine privado, casas para los jardineros, un enorme jardín con rosales y naranjos que le enviaban desde Valencia, los azulejos para recubrir bancos y columnas eran de Manises, las pérgolas, las balsas y las peceras, el invernadero, era como si hubiera querido reproducir una parte de su Valencia natal. Allí pasó los años que le quedaban de vida paseando por el jardín y escribiendo muchas horas al día. Su salud no era buena, era diabético, y perdía progresivamente el vigor y la vista. Poco a poco dejó de escribir personalmente y dictaba cartas y textos a un secretario, hecho que también se refleja, en la mayor corrección de las últimas novelas.

Imaginó dos proyectos fantásticos; una Academia de la Novela, que pensó dotar con dos millones de pesetas de la época, una cantidad impresionante, es decir, un jurado permanente y bien remunerado que otorgaría cada año un, Premio Blasco Ibáñez. Y segundo, la cesión de Fontana Rosa y del parque como una especie de residencia de vacaciones para escritores viejos o pobres, el 'Jardín de los Novelistas'.

Organizó manifestaciones políticas, como las que realizó en contra de los gobiernos de Sagasta y Cánovas y de la guerra cubana.

Fue el novelista más popular y exitoso, comercialmente hablando, de su época. Con frecuencia, los críticos literarios han nombrado a Blasco Ibáñez, «el Zola español» por las tendencias naturalistas de las obras de su primera época, consecuencia de su viaje a París en 1890.

En la Nación Valenciana, creó varias editoriales, como Sempere o Prometeo, a través de las cuales hizo una importante tarea de divulgación cultural entre el pueblo valenciano.

Colaboró en más de cien periódicos.

Debilitado y enfermo, soportó la vida social que, en la Costa Azul o en París, le imponía Elena Ortúzar, con quien por fin, ya viudo, se pudo casar.

Murió, tras un delirio en el cual dijo estas palabras: "¡Es Víctor Hugo! Que pase, que pase. Mi jardín…,mi jardín…"

Proclamada la República, la Marina española trajo su cadáver al Grao Valenciano, en octubre de 1933, en un acorazado de guerra, que escoltaron desde Francia dos destructores.

Una multitud nunca reunida en Valencia tardó cuatro horas en recorrer los cuatro kilómetros del puerto al cementerio civil. "Quiero que mi cuerpo se confunda con esta tierra de Valencia, que es el amor de mis amores".

Obra.:

Sus novelas, que contienen descripciones vivas y realistas de la vida en su Valencia natal, adquirieron una fama sin igual, tanto dentro como fuera de Valencia y España.

Ningún otro novelista de su tiempo, y quizá de todos los tiempos, ha retratado a los obreros como auténticos personajes de novela, y ninguna condena más firme que la suya contra la explotación del proletariado por el capitalismo.

Lo darrer esforç (1883), (Escrito en valenciano) Estuvo inédito hasta 1967
Fantasías, leyendas y tradiciones (1887) Temática histórica
La araña negra (1892) Anticlerical
¡Viva la República! (1892)
Historia de la Revolución española en el siglo XIX (1893) De carácter panfletario
Arroz y tartana (1894) De influencia Naturista
Cuentos valencianos (1896)
En el país del arte (1896)
Flor de Mayo (1896)
La barraca (1898). Denunciaba la injusticia social en la Valencia campesina.
Entre naranjos (1900)
La condenada (1900)
Cañas y barro (1902)
La catedral (1903)
El intruso (1904)
La bodega (1905)
La horda (1905) Crítica social
Sangre y arena (1908)
Los muertos mandan (1908)
Luna Benamor (1909)
Oriente (1910)
La Argentina y sus grandezas (1910)
Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1916) Se ocupa de diversos temas filosóficos y culturales y a partir de ella se han realizado varias películas muy conocidas. Podría considerarse como el primer Best-Seller de la historia
Los enemigos de la mujer (1919)
El paraíso de las mujeres (1922)
España con honra (1923) (Condena la Monarquía de Alfonso XIII)
El papa del mar (1925)
La vuelta al mundo de un novelista (1925)
A los pies de Venus, (1926)
En busca del Gran Khan (1928)

Mare Nostrum
El militarismo mejicano
El caballero de la virgen
Fantasma de las alas de oro
La maja desnuda
La Tierra de Todos
Los argonautas
Novelas de la costa azul
Sónica la cortesana
Vistas sudamericanas
Voluntad de vivir


 
 
 
 

 
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