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Hijo de Nicolás, le educó en el arte de la pintura y
escultura que era su campo.
A los dieciocho años, ya había muerto su padre, y entonces
él comenzó a estudiar pintura, que era su gran afición.
Su estilo es el Neoclasicismo valenciano y español.
En 1752 se traslada a Madrid con el objetivo de perfeccionar
sus estudios de pintura, estudiando a los grandes maestros. En muy
poco tiempo aprendió las enseñanzas de los maestros y comenzó a
mostrar su maestría a todo el mundo, consiguiendo unas obras de
impresión y enamorando a el embajador inglés en la corte española,
quien le encargó que pintara unos cuadros para el Palacio de Windsor
yel
Museo de Londres.
Es uno de los seguidores de el estilo de Luis Paret, en los
últimos momentos del Barroco valenciano y español.
Su prestigio como pintor creció hasta el extremo de ser
nombrado Académico de Mérito de las Academias de Bellas Artes de San
Fernando, el 3 de enero de 1772, y de San Carlos el 11 de noviembre
de 1775.
Fue amigo de Pérez Bayer, quien le encargó que decorara con
sus pinturas la iglesia de Santo Tomas de Villanueva, que estaba
acabando de construir en Benicasin, (Castellón). Además de este
trabajo, Pérez Bayer, le encargó otros que se encuentran en
distintos organismos valencianos y catalanes.
Sobresalen sus escenas festivas y alegres, ante las
realizadas de forma oficial para Carlos III.
Sus obras se exponen en los más prestigiosos museos,
incluido el Museo de El Prado en Madrid.
Cuando murió, le dejó su taller a su hijo, José Camarón (
1761-1819).
Algunas de sus obras. |