Ma Vida

Rodrigo Díaz de Vivar
"El Cid Campeador"


Conquistador...

 

Rodrigo Díaz de Vivar "El Cid Campeador"

 



Fecha de Nacimiento Vivar, (Burgos), 1043
Fecha de la Muerte Valencia, domingo 10 julio 1099
 

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Vivar es una pequeña aldea situada a 7 kilómetros de la ciudad de Burgos, fronteriza entonces con el reino de Navarra.

Por su padre, Diego Lainez, pertenecía a la nobleza infanzona; por su madre, hija del magnate Rodrigo Alvarez, descendiente por línea paterna de Laín Calvo, uno de los dos Jueces de Castilla, a la alta nobleza. Huérfano en 1058, se educó en el palacio real junto al infante Sancho. Estudió letras y leyes, seguramente en el monasterio de San Pedro de Cardeña.

Con la muerte de Fernando I (27 diciembre 1906), padre de Sancho, éste se proclamó rey, Sancho II, y una vez tomada posesión del reino de Castilla, armó caballero (1060) y nombró alférez real al Cid.

El Cid venció al navarro Jimeno Garcés en duelo judicial. Gracias a esta victoria recibió el sobrenombre de Campeador (Campi doctor). El término "Cid" se lo aplicaron los musulmanes y equivale a «señor» y deriva de la trascripción del árabe sayyid, que significa amo o señor.

Brazo derecho del rey Sancho II. Participó en el sometimiento del reino de taifa zaragozano (1067), en las batallas de Llantada (1068) y Golpejera (1070). Su señor murió en el cerco de Zamora (1072).

En la iglesia de Santa Gadea de Burgos, tomó juramento a Alfonso VI para poder ser reconocido como rey. Una vez hecho esto se hizo su vasallo. Se casó con la sobrina del rey, Jimena Díaz, hija del conde de Oviedo el 19 de Julio de 1074. La muerte de Sancho II arruinó la posición del Cid en la corte.

(1080). Estando en Sevilla cobrando las parias a al-Mu'tamid para el rey de Castilla, derrotó al rey granadino Abd Alláh, García Ordóñez y otros castellanos, los apresó en Cabra. Les concedió la libertad a los tres días, pero en adelante contó con una declarada enemistad del favorito.

A consecuencia de una atrevida cabalgada por tierras toledanas en respuesta a un ataque musulmán a Gormaz, Alfonso VI le declaró incurso en la ira regia, sanción que llevaba al destierro (1081).

Primer su primer  destierro, deja a su mujer e hijos en Cardeña. Busca un nuevo señor. Es rechazado en Barcelona, pero no en Zaragoza, donde se pone al servicio de al-Mu'tamin. Defendiendolo derrota al hermano de éste, al-háyib Mundir, rey de Lérida, y a su aliado Berenguer II de Barcelona en Almenar, a 20 Km. de Lérida, apresando al mismo.

Al socorrer a Alfonso VI en Rueda (1083), el rey, según el Fuero, le devuelve el favor regio y regresa a Castilla, pero decide volver al servicio de al-Mu'tamin y en Morella vence a Sancho Ramírez de Aragón y a Mundir (1084). Poco después, Alfonso VI jura tomar Zaragoza, el Cid no combate, pues no desea combatir a su señor. La llegada de los almorávides y la derrota de Zalaca reconcilian de nuevo a monarca y vasallo (1087). Alfonso permite al Cid que regrese a Levante, concediéndole todas las conquistas que hiciera a los musulmanes.

Unido a Musta'in, que sucede a Mu'tamin de Zaragoza, auxilia a al-Qádir de Valencia y libera esta bella ciudad del sometimiento de Mundir de Lérida con tropas castellanas a sueldo (1088). Como protector de al-Qádir, al año siguiente, y con 7.000 castellanos más, libera de nuevo a Valencia del sometimiento que imponían Munddir y Berenguer II y consigue que se sometan a su rey Alfonso los principados de Valencia, Albarracín y Alpuente (1089).

Alfonso VI iba a acudir en defensa de Aledo, sitiada por el emir almorávide Yúsuf b. Tásfin (1089), ordena al Cid que se le una con sus tropas, pero por circunstancias imprevistas no pudo alcanzar la hueste real. La ira del rey, le hace incurrir de nuevo en el destierro, el segundo para el Cid.

El Cid domina Levante. La enemistad entre el rey y él hizo que perdiera su anterior posición en Levante y que tuviera que empezar de nuevo. Ante los estragos causados por el Cid en tierras de Orihuela y Játiva, Mundir de Lérida y al-Qádir de Valencia volvieron a reconocer su protectorado. Este dominio sobre las taifas levantinas despertó el recelo de Berenguer II, quien, al ver que no podía hacerse con esos reinos musulmanes, formó una gran coalición contra el Cid, pero éste venció y apresó al barcelonés en el pinar de Tévar, al cual devolvió la libertad sin exigirle rescate.

El sometimiento de algunos alcaides y de Mundir y su hijo, que mediante tributo pusieron Lérida, Tortosa y Denia bajo la protección del Cid. En 1090 dominaba prácticamente todo el Levante español.

Ese mismo año ayudó a Alfonso VI en contra de Granada, pero una acción del Cid no fue bien interpretada por el rey que volvió a enemistarse con el Cid hasta el punto de intentar Alfonso, con ayuda de Aragón, Barcelona, Pisa y Génova (1092), la conquista de Valencia, sin respetar el protectorado que sobre ella ejercía el Cid. Éste respondió con un ataque devastador a tierras de Calahorra y Nájera, las de su enemigo García Ordóñez, esto obligó a Alfonso a abandonar Valencia para acudir en ayuda de su favorito.

Entre tanto en Valencia se preparaba una revolución contra el rey al-Qádir, que llevo a la conquista de la hermosa ciudad. En ausencia del Cid, el cadí Ibn Yahháf conspiró contra al-Qádir y en favor de los almorávides, que ya estaban en Alcira. Al-Qádir huyó y logró ocultarse, pero fue descubierto y asesinado (1092), Ibn Yahháf se apoderó de su tesoro. Las fortalezas de Valencia fueron entregadas a los almorávides y la ciudad comenzó a regirse por una comisión de notables.

El Cid volvió dispuesto a vengar el asesinato de al-Qádir. Conquistó Yuballa. La guarnición almorávide fue expulsada a Denia. El Cid se convirtió en Señor de Valencia. Los almorávides se retiran sin combatir y el Cid establece un cerco durísimo a la ciudad, que se rindió el 15 junio de 1094.

Ante los notables musulmanes dictó un benigno estatuto para el gobierno de la ciudad: él sería juez supremo, pero los musulmanes conservarían sus propiedades, la ciudad y la mezquita. Viendo estable su situación en Valencia, hizo venir a su mujer e hijos. Hasta entonces el Cid no había tenido conflictos armados con los almorávides. Estos habían unificado todos los reinos de taifas de al-Andalus, excepto los de Valencia, Zaragoza, Lérida y Tortosa, los protegidos por el Cid.

En diciembre de 1094 se produjo un lógico y esperado ataque contra Valencia, participando un gran ejército almorávide al mando de un sobrino del emir Yñsuf ibn Tásufin. El Cid se mantuvo diez días a la defensiva tras los muros de la ciudad, al cabo de los cuales realizó una inesperada salida y los derrotó totalmente en el Llano de Cuarte, apresó a muchos y cogió un fabuloso botín. En Cuarte y a manos del Cid, los almorávides, hasta entonces invencibles, conocieron su primera gran derrota en España.

El Cid decide vengar a al-Qádir. Las sospechas recayeron sobre el cadí ibn Yahháf. Un tribunal musulmán condenó a ibn Yahháf a ser lapidado, pero el Cid, aplicando un Derecho castellano, hizo que muriera en la hoguera (Mayo 1095). Pronto se produjeron alborotos, eso hizo que el Cid cambiase el estatuto que había concedido a los musulmanes por otro menos tolerante que sería el aplicado por los cristianos en sus conquistas durante el siglo XII. La mezquita mayor, fue convertida en iglesia y más tarde en la catedral de Santa María (1097).

En Bairén, el Cid i Pedro I de Aragón derrotaron totalmente al poderoso ejército almorávide (Enero 1097). Segunda gran victoria sobre los almoravides. Los últimos actos bélicos del Cid fueron las conquistas de Almenara y Murviedro (1098), con lo que el territorio valenciano quedó en una seguridad total.

El Cid murió en Valencia el 10 julio 1099. Su viuda vivió durante tres años en Valencia. Sitiada en 1101, Jimena pidió auxilio a Alfonso VI, que acudió en su socorro y ante cuya presencia los almorávides se retiraron. Pero el monarca consideró imposible mantenerse en la plaza, muy alejada de Castilla, y ordenó que fuera abandonada e incendiada (Mayo 1102). Los restos mortales del Cid fueron conducidos por sus vasallos al monasterio de San Pedro de Cardeña.

Tres hijos tuvo el Cid de su esposa: Diego (1075), que murió en la batalla de Consuegra frente a los almorávides (1097); Cristina, que casó con Ramiro de Navarra y cuyo hijo, García Ramírez, sería rey; y María, que casó con Ramón Berenguer III el Grande, de Barcelona.

El domingo 10 de julio de 1099, muere el Cid. Toda la cristiandad lloró su muerte.

La figura del Cid y sus hazañas merecieron el honor de protagonizar el primer cantar de gesta de la literatura castellana, el Cantar de mío Cid. No es Poema sino Cantar, ya que como letra de una canción ha de ser tomado y no texto de poema. Así pues, El Cantar del Mío Cid, es una canción recitada por los juglares de aquellos tiempos medievales. El texto que nos ha llegado, es una trascripción de un copista llamado Per Abbat en un manuscrito del siglo XIV, conservado en la Biblioteca Nacional. Aunque hay quien opina que pudiera ser el autor y no mero copista.

Es posible que ya existiera un primitivo Cantar del Mío Cid en 1120, aunque el de mejor contenido es el conservado de 1207.

" Ya entra el Cid Ruy Díaz por Burgos;
sesenta pendones le acompañan.
Hombres y mujeres salen a verlo,
los burgaleses y burgalesas se asoman a las ventanas:
todos afligidos y llorosos.
De todas las bocas sale el mismo lamento:
¡Oh Dios, qué buen vasallo si tuviese buen Señor! "
Mio Çid Roy Díaz por Burgos entrove,
En sue compaña sessaenta pendones;
exien lo ver mugieres e varones,
burgeses e burgesas por las finiestras sone.
De las sus bocas todos dizían una razóne:
" Dios, que buen vassallo, si oviese buen señore! "


 
 
 
 

 
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