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Rey de Aragón y de Valencia, hijo de Pedro II el Católico y de María de
Montpellier. Reina en Valencia durante 63 años.
Al morir Pedro II el Católico (13-09-1213), Jaime I se
hallaba en manos de Simón de Montfort, al que le había sido entregado en 1211
por su padre, como garantía de una paz que no había de llegar, pues Pedro II
falleció precisamente en la batalla de Muret (1213). A instancias del
pontífice Papa Inocencio III, Jaime I fue entregado a los aragoneses tras un
año de reclamaciones, y quedó, por disposición del testamento materno, bajo
la tutela de la Orden del Temple, (Los Templarios), donde pasó su minoría de
edad en el castillo de Monzón, (Aragón).
Su tío Sancho conde de Rosellón (Francia), hijo de Ramón
Berenguer, condujo el destino del reino entre 1213-1218, asumiendo la
regencia en calidad de procurador. Durante su regencia hubo frecuentes
revueltas nobiliarias, que acabaron en principio con la paz de Alcalá
(1217). Se retiró de la escena política en julio de 1218.
Jaime I comenzó a gobernar a los 20 años, tuvo episodios
como los sitios de Albarracín en 1220, y Moncada en 1223, y cayó prisionero
en 1224. Superados estos contratiempos, Jaime I se lanzó a lucha contra los
musulmanes. Aunque fracasó en Peñíscola en 1225, consiguió que Abú Zeid de
Teruel se declarase tributario suyo. La sentencia arbitral de Alcalá del
Obispo el 22-03-1227, puso fin a las disensiones feudales entre la monarquía
y la nobleza de Aragón. El debilitamiento del poderío musulmán tras la
derrota en las Navas de Tolosa en 1212 permite al rey emprender en
1229 la expansión del reino por el Mediterráneo, con la conquista de
Mallorca, Menorca en 1231 e Ibiza en 1235, y por la Península, ocupando
Burriana y Peñíscola, y Valencia en 1238 e incorporando entre 1244 - 1245
Játiva y Biar.
El 6 de febrero de 1221 se desposó con Leonor de Castilla,
hija de Alfonso VIII, hermana de Doña Berenguela y tía de Fernando III.
A la muerte de Ermengol VIII de Urgel, su cuñado, Guerau de
Cabrera, se apoderó del condado, en detrimento de los derechos de la hija de
Ermengol, Aurembiaix., a la que Jaime I tomó como amante el 28 de octubre de
1228.
Causas muy diversas fueron las que impulsaron a Jaime I a
emprender la conquista de las Islas Baleares. Los marselleses, genoveses y pisanos colaboraron en mayor o menor grado en la empresa, pues
todos tenían intereses mercantiles en el Mediterráneo. La escuadra, formada
por unas 150 embarcaciones y más de 1.500 hombres, salió del puerto de Salou
(Tarragona) el 5 de septiembre 1229. La toma de la ciudad se produjo el 31
diciembre 1229. Ibiza no sería conquistada hasta 1235, y Menorca, que se
declaró tributaria de Jaime en 1231.
Después de la conquista de Mallorca, la conquista de
Valencia era, el siguiente objetivo del monarca, para ello contó con unas
tropas de las que tan sólo un 2% procedían de la
Marca Hispánica, lo que
posteriormente se conoció como Cataluña, pues entonces no existía aun como
tal. Un noble aragonés, Blasco de Alagón, había emprendido por su cuenta la
conquista de Morella en 1232.
Después de la toma de Burriana y Peñíscola, y habiendo
anulado su primer casamiento por razón de parentesco, contrajo segundo
matrimonio con la princesa Violante, hija de Andrés II, rey de Hungría en
septiembre 1235. La paralizada reconquista valenciana, volvió a iniciarse en
1236 cayendo Valencia capital el 28 septiembre de 1238.
Jaime I dotó a Valencia de una legislación propia: el
Fur de Valencia, (Los Fueros de Valencia), convirtiéndose en el Reino de
Valencia, además también le otorgó cortes y moneda propia, frente a las
pretensiones feudales de los nobles aragoneses. En las Cortes de Ejea (1265)
éstos impusieron el nombramiento de un caballero Justicia, independiente y
no funcionario real, intérprete de los Fueros. El Reino de Valencia
delimitaba al oeste, sur-oeste y norte con el Reino de Aragón.
Por el testamento de su primo Nuño Sanchez, heredó los
condados de Rosellón y Cerdaña., y el vizcondado de Fenolledas en Francia
(1241).
Jaime I repartió sus posesiones según lo estableció
mediante testamento en 1247. En dicho documento, Jaime I legaba a Alfonso,
hijo de su primer matrimonio con Leonor de Castilla, el reino de Aragón;
para Pedro, fruto de su unión con Violante de Hungría, el condado de
Barcelona, el reino de Mallorca y el condado de Ribagorza; y a Jaime y
Fernando, hermanos de éste, respectivamente les correspondían el reino de
Valencia y el condado de Rosellón.
El descontento de Alfonso le hizo recurrir al monarca
castellano y provocó una revuelta nobiliaria, solventada por las cortes de
Alcañiz en 1250, en las que se estableció que a Alfonso le corresponderán
los reinos de Aragón y de Valencia, con lo que la historia de los reinos de
Aragón y Valencia va unida; a Pedro, Cataluña, con lo que los condados catalnes
se desmarcan durante unos años de los reinos de los reinos de Aragón y de
Valencia, y a Jaime el reino de Mallorca y el señorío de Montpellier.
La cuestión aún no quedará resuelta, debido a los
acontecimientos que años más tarde se sucederán. En 1258, Jaime I firma el
Tratado de Corbeil con Luis IX de Francia, con el que da fin a la
reclamación de los condes de Barcelona de los territorios al norte de los
Pirineos), a cambio
de la renuncia de San Luis de Francia a los condados catalanes, sobre los
que tenía derechos adquiridos como descendiente de Carlomagno.
Fuera de matrimonio tuvo: en Doña Teresa Gil de Vidaure a
Don Jaime, señor de Exerica, y a don Pedro, señor de Ayerbe; de una señora
de la casa de Antillon, cuyo nombre se ignora, a Don Fernan Sanchez, a quien
dió la baronia de Castro; y de Doña Berenguela a Don Pedro Fernandez de
Hijar, a quien hizo merced de la baronía de este nombre.
En 1260 fallece el infante Alfonso, debiendo organizarse de
nuevo la herencia de los territorios de Jaime I. Así, quedan para su hijo
Pedro III, los reinos de Aragón y Valencia; y le
corresponden a Jaime II de Mallorca, el reino de Mallorca y los condados de
Rosellón, Colliure, Conflent y Cerdeña, el ducado de Lérida, unidos al condado de Barcelona.
La rebelión musulmana en el reino de Murcia, dominado por
Alfonso X de Castilla gracias al tratado de Almizra de 1244 firmado entre
ambos monarcas, empuja a éste a solicitar la ayuda de Jaime I. La
colaboración del rey valenciano-aragonés consigue pacificar la región en
1266, entregando de nuevo el territorio al monarca castellano.
En 1269 promovió una cruzada a Tierra Santa, que fracasó a
causa de una gran tormenta.
Pretendió también ser coronado por el
Papa Gregorio X en el
Concilio de Lyon de 1274, pero éste se negó al no haberse realizado el pago
del censo establecido por Pedro II. La revuelta de los nobles,
característica de los primeros años de su reinado, rebrota nuevamente en los
últimos a cargo sobre todo de su hijo bastardo, Fernán Sánchez de Castro,
quien se enfrentará al infante Pedro. Por otro lado, los musulmanes del
Reino de Valencia se rebelan contra el reinado de Jaime I, obligando al rey
a emprender personalmente la campaña de pacificación.
En otro orden de cosas, fomentó con su política
expansionista el comercio con las Islas Baleares y plazas africanas.
Enfermo, abdica en sus hijos Pedro y Jaime y muere en el
Reino de Valencia en 1276. Enterrado en Poblet, sus restos fueron
trasladados en 1835 a Tarragona y reintegrados a Poblet en 1952.
Durante el reinado de Jaime I, las instituciones se
consolidaron. Las Cortes, que alcanzaron su mayoría de edad, se convirtieron
en un órgano de gobierno de singular importancia. Tal vez una de las facetas
más interesantes de la actuación de Jaime I fuera el gran impulso dado a la
vida municipal. El auge del comercio con ultramar, en competencia con las
grandes potencias marítimas mediterráneas, fue extraordinario. Reflejo de
esta actividad es el libro del Consolat de Mar, Código de Derecho Marítimo
Valenciano. Algunas de las personalidades más relevantes de esta época
fueron el gran jurista. S. Raimundo de Peñafort y el extraordinario prosista
mallorquín Raimundo Lulio, (Ramón Llul).
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Hasta aquí, una breve reseña biográfica de la intensa
vida de D. Jaime I Rey de Aragón y Valencia, (1238-1276).
Ahora quisiera añadir algo que acompañe a ésta biografía
pero que no sea parte de ella.
Como se ha leído, nació en Francia, vivió su infancia y
juventud en Aragón de dónde fue rey, y entrado en su edad adulta se dedicó
por completo a luchar hasta que se asentó en el Reino de Valencia.
Cierto es que Doña Petronila que heredó de su padre la
corona de Aragón se desposó con Don Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona,
que gobernó en nombre de su mujer con solo el título de príncipe de Aragón,
fueron los padres de D. Ramón al que llamaron Alfonso II, que a su vez fue
el abuelo de Jaime I, pero esta circunstancia no implica que Cataluña se
convirtiese en reino en ningún momento de su historia, tan sólo quiere decir
que hubo una persona con el título de conde que nació en la región que se
llamó Cataluña, y que por azar del destino llegó gobernar el reino de Aragón
durante unos años, mientras que su esposa llegaba a su mayoría de edad, pues
ésta se caso a los dos años de edad.
O sea que Jaime I tuvo un abuelo, el cual tuvo un padre
que nació en Cataluña.
Lo que si que es cierto es que Jaime I fue rey de Aragón
y que cuando comenzó su lucha contra los musulmanes, llegó hasta Valencia, a
la cual convirtió en Reino, dándole unos fueros, entre otras cosas.
Si hemos leído atentamente, en ningún momento se ha
dicho que Jaime I fuera rey de Cataluña ni que ésta fuera reino, entonces es
más lógico pensar y decir que Jaime I fue el rey Arago-Valenciano que
el apelativo que habitualmente se le da. |