Ma Vida

"Pep de l'Horta"
Gregorio Martínez Gimeno

Revolucionario...

 

Pep de l'Horta (Gregorio Martínez Gimeno)

 



Fecha de Nacimiento Alfafar (Valencia), 1777
Fecha de la Muerte Valencia, 1855
 

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Una constante histórica en todos los rincones del mundo, fue la supresión de los derechos señoriales.

En ese sentido, el desarrollo económico del reino de Valencia a lo largo del siglo XVIII, encubó desde el último tercio, un profundo malestar anti feudal.

El entramado feudal de monopolios, rentas diversas y control político, coartaba la libre iniciativa de los campesinos, comerciantes y artesanos sin relaciones de privilegios con la administración señorial. Poco a poco se fue forjando la revuelta campesina.

En septiembre de 1801, estalló la revuelta campesina. Una gran revuelta de los labradores, los cuales agobiados, se negaban a pagar los derechos señoriles excesivamente abusivos. Pep de l’Horta, estandarte y destacado cabecilla de las milicias de labradores de esta revuelta de la huerta valenciana, participó en el asalto campesino a la ciudad, ocupada por los franceses.

En la Vall d'albaida destacó como organizador de estos ataques a propiedades señoriales, el terrateniente de Otos, Felip Alfonso.

“Pep de l’Horta”, en realidad era el grito de guerra, nombre en clave de Gregorio, para ocultar a los señores feudales su auténtica identidad.

La Audiencia de Valencia, irritada i cabreada por presión de la nobleza, persiguió severamente a los cabecillas.

Entre otras acciones, Pep de l'Horta, intentó secuestrar al mariscal Sucher, popularmente conocido entre los valencianos com el "Duc de les Foges", durante uno de sus habituales paseos por la Albufera, no lo consiguió.

Al año siguiente se entregó a la justícia y fue condenado a prestar servicio en la milicia por un periodo de seis años. Al acabar, se marchó a Italia y a Francia después de la caída de Napoleón Bonaparte.

El 1836 regresó a Valencia, donde era muy popular, como demuestra el hecho de que haya quedado en la memoria del pueblo valenciano el dicho, "Ser más valiente que Pep de l'Horta", como testimonio de su jefatura en las milicias y del frustrado intento de secuestro del odiado mariscal francés.

El saber popular le sacó estas rimas.
 

Parte primera Parte segunda
   
Voy a contaros la historia
de un suceso ya olvidado
que sucedió por Valencia
hace ya doscientos años.

Era la vida en La Huerta
difícil, puesto que el fruto
del trabajo del huertano
al final le era negado.

La tierra era del señor,
que se la dio un soberano.
Para trabajar la tierra
el pueblo firmaba un pacto.

Por el pacto, el labrador
donaba un tercio del grano
del arroz y del aceite:
Todo lo recolectado.

Los derechos de almazara,
de tienda, mesón, molino,
de nombrar alcalde y juez
eran derechos prohibidos.

Así vivió el campesino
durante cientos de años:
Si protestaba, la cárcel.
Si no, trabajo inhumano.

Fue en 1801
el vaso estaba colmado.
Labradores de la huerta
sienten un tambor sonando.

Es de noche, y en la calle
las puertas van golpeando
¡Labradores, a la plaza
vuestro tiempo ha comenzado!

Al toque del caracol
que es signo de amotinados
se van reuniendo en la plaza
las gentes de aquél poblado

17 de Septiembre
de 1801
Hay tumultos en Russafa
Alberich y Catarroja

El 18 en Alcàntera,
en Beneixida y en Càrcer.
El 20 en Silla, Sollana,
en Beniparrell y Alcàsser

En l'Alcudia de Crespins
en Guadassuar y Alginet
El 21 en Senyera,
en Benimodo y Carlet

Y, hasta por si uno no vale,
lo hay de nuevo en Alginet.
22, Benifayó
y es en Tous el 23
El 24 en Antella,
en l'Alcora y en Llombay,
en Alfarp y en Alboraya.
El 25 no hay.

El 26 en Sagunt
y en Otos, y el 27
en Lloc Nou d'En Fenollet
y también en Estivella.

El 1 de Octubre hay
en Albalat de la Serra
terminando en Catarroja
que el dia 2 repite fiesta
(Hubo en muchos otros pueblos
pero no consta la fecha)

El pueblo espera en la plaza
en que ha sido convocado.
Se adelanta un campesino
de los allí congregados.

- ¡Labradores, escuchadme!
Pep de l'Horta me ha mandado
para deciros que nadie
robará ya nuestro grano.

Que Pep de l'Horta dispone
que el grano ya requisado
debe ser todo devuelto
a quien tuvo que entregarlo.

Y ahora vamos, labradores,
juntos a recuperarlo.
Pep de l'horta dará muerte
a quien no cumpla el mandato.

Y gritando el que callaba
y atreviéndose el parado
asaltan graneros llenos
del producto de sus manos.

Ya nunca será el señor
el amo de sus vasallos.
Pep de l'Horta se lo ha dicho
el labriego lo ha aceptado.

Y Pep de l'Horta está aquí
y, a un tiempo, está en otro lado
y las tropas que lo buscan
no saben dónde encontrarlo.

El que busca a Pep de l'Horta
sepa que lo busca en vano
que Pep de l'Horta es el viento
que huele a tambor tocando.

Pep de l'Horta es el labriego
que se ha atrevido a nombrarlo.
Pep de l'Horta son los pueblos
que supieron inventarlo.

Y, así, Pep de l'Horta vive
en la historia y los sembrados
y el labrador sabe cierto
que nadie podrá apresarlo.

 
 
 
 

 
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