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Fue presidente de la Asociación de Artistas
Falleros antes de la guerra civil, y posteriormente a la contienda,
fundador del Gremio de Artistas Falleros en 1943 y maestro mayor del
mismo durante 22 años. También promovió la construcción de la Ciudad del Artista
Fallero en el barrio valenciano de Benicalap, con viviendas y
talleres para mejorar las condiciones de trabajo de los artistas que
construyen las fallas. Por si fuera poco, también propuso en 1934 que cada año
hubiera un ninot indultat, es decir, un ninot que no se quemara,
para formar un museo con las mejores figuras falleras de la
historia, es el Museo Fallero. Desde aquella primera propuesta de Regino Mas hasta nuestros
días, la Exposición del “Ninot” cuenta con una imagen propia y
grandes adeptos entre todos los amantes del mundo de las fallas.
A sus ninots los convierte en los protagonistas mediante una
estudiada escenografía que los arropa convirtiéndolos en actores
inanimados. Sus ninots se sustentan sobre maniquíes hechos ex
profeso de cartón para cada situación y los viste y humaniza,
confundiéndose con el espectador que se convierte en cómplice de la
escena. Realizó durante muchos años, carrozas para la Batalla de
Flores de Valencia, para el Carnaval de Estoril de Portugal, para el
día de América en Oviedo en Asturias y para la Feria de Santander.
También realizó trabajos fuera del ámbito fallero, pues
Samuel Bronson le encargó la confección de los decorados para las
películas, "La Caída del Impero Romano", y "Cincuenta y cinco días
en Pekin". Ningún artista fallero ha tenido tanta relevancia en las
fiestas josefinas como él. |