|
Es un joven inquieto, arrollador,
algo que le hace destacar dentro del mundillo artístico e
intelectual en una floreciente capital, Valencia, en la que, nunca mejor
dicho, había artistas, poetas y artesanos en cada rincón.
Estudió pintura en la Academia de
San Carlos de Valencia (1919 - 1925), aunque reaccionó contra el
academicismo, pues no estaba en total acuerdo con su estanqueidad y
con que fueran unas personas ‘mayores’ quienes lo manejaran.
En estos años son normales las
tertulias y coloquios en las noches valencianas, donde toda una
generación de artistas plásticos y poetas pasaban largas veladas
disertando sobre lo divino y lo humano, siendo normal incluso los
enfrentamientos personales, que no siempre se solucionaban con una
simple discusión, y que en algunas ocasiones, acabaron en peleas y
carreras por alguna callejuela del barrio del Carmen.
Entre las tertulias de las que Renau
era un habitual encontramos está la de la "Peña del Sifón" donde asisten
dibujantes y cartelistas, o la conocida peña "Sala Blava",
antecesora de "Accio d'Art". En ambas proliferan numerosos artistas
que compaginan sus actividades plásticas con la construcción de
fallas y carrozas festivas. El propio José Renau se involucra en el
mundo de la fiesta construyendo en 1928 una falla en la ciudad de
Valencia con varios amigos para la plaza Guerrillero Romeu, hoy
Mercado Central.
Esta participación no era algo
inusual dentro del mundo festivo de la ciudad, ya que era muy normal
que nombres consagrados en las artes plásticas compitieran y
colaboran construyendo fallas o ilustrando portadas de la prensa
especializada, caso de Ruano Llopis, Dubón, González Marti, Arturo
Ballester y un largo etcétera, que termina en el conocido Rafael
Raga.
Hacia 1926 se fue formando un grupo
con Manuela Ballester, Antonio Ballester, Francisco Carreño y
Francisco Badía, que posteriormente sería conocido como La
Generación Valenciana de los Treinta.
Ya en 1929, firmó el texto, "A raíz
de la Exposición de Arte de Levante", en el que criticaba la
conformidad y la falta de ideales de los "jóvenes viejos".
Refiriéndose a quienes manejaban la Academia de San Carlos.
Con inquietudes literarias y
políticas, en 1932, formaron la Unión de Escritores y Artistas
Proletarios (UEAP) de tendenciás un tanto izquierdistas. Con José
Orozco, Pascual Pía y Beltrán y otros fundaron más tarde, Nueva
Cultura (1935 - 1937), que fue órgano de la Aliança d'Intelectuals per
a defensa de la Cultura.
Autodidacta en lo intelectual,
escribía casi tanto como pintaba.
Fue nombrado director general de
Bellas Artes entre 1936 y 1937.
Fue responsable del traslado de las
obras de arte de Madrid a Valencia y de allí a Figueras.
Se exilió en México (1939) y
colaboró con Siqueiros.
Existe una Fundación Josep Renau
cuyo legado artístico está depositado en el IVAM (Instituto
Valenciano de Arte Moderno) de Valencia. |